Me preguntan que es Huracan y me cuesta definirlo. No por caer en la facil de decir que es una pasion o un sentimiento inexplicable. Eso es un sentir comun del hincha. Del hincha en general, no algo propio de Huracan.
El hincha de Colon o el de Banfield, o culquiera que cite a continuaciòn como ejemplo de mi teoría diría que siente lo mismo que yo: En mayor o menor medida, si. Pero lo mismo que yo.
Pero hay algo en Huracán y mi persona que no se si todos sentirán. Cuando mi cabeza me lleva a dar una vuelta por el pasado y trata de reflejar cuando empezó este amor me vienen muchas palabras que adornarían este relato. Pero hay algo único que habla por si solo. Y son los momentos. Los buenos momentos. Y los malos tambien. Ambos son inolvidables. Pero hay un momento que predomina: Aquella caminata con mi viejo y mi hermano yendo al Ducó, año 1998.
La escueta caravana familiar desde Avenida San Juan hasta El Palacio la recuerdo tan bien que puedo describirla categóricamente desde lo Físico, lo Mental, y condimentarlo con la descripción más importante para el lector de turno: Lo audiovisual.
La escueta caravana familiar desde Avenida San Juan hasta El Palacio la recuerdo tan bien que puedo describirla categóricamente desde lo Físico, lo Mental, y condimentarlo con la descripción más importante para el lector de turno: Lo audiovisual.
Fisicamente fue movilizante. Mi cuerpo se desplazaba más rápido que de costumbre. Recuerdo haber dormido poco y madrugado para aprovechar el día. Soleado, por suerte.
Fue un viaje extenso que culminó con una peregrinación de la mano con mi viejo y la mirada fija en el rostro de mi hermano, para quien también sabia yo, era un día especial. Lo mental me decía eso, no era un día más para ninguno de los 3: Mi viejo también se veía más feliz que de costumbre. La experiencia era desde el vamos, satisfactoria.
No me lo dijeron, pero Dos más dos son cuatro; Los tres eramos quemeros: compartimos el mismo techo, colgamos o miramos con cariño los mismos poster y por ende, teníamos todos nosotros la misma emoción por ir al Ducó por primera vez con el sentido de pertenencia en su totalidad. Dije lo físico, lo mental y me queda lo audiovisual, lo más importante. Así que me extenderé a continuación y lo usaré como cierre de esta historia. O eso trataré.
Lo visual fue el Ducó a lo lejos. Cómo primer medida. Después fue el ingreso a la cancha y los largos escalones. Fue imponente. Era tan antiguo el escenario como imponente. Si de por si es un estadio grande imagínense verlo con tan solo 11 años.
Depsues el partido. El 66,6% del tridente mencionado recuerdan este día como "Papá, puedo putear a Dopazo". Pero fue más que eso. Al menos para mi. El 33,3%. Fue el partido que despertó en su máximo esplendedor mi pasión por el fútbol. La misma se había forjado en España, año 94. Si, con 8 años había cambiado rotundamente los dibujitos por este maravilloso deporte. Y había agotado los 3 cambios. Ya no había tiempo de lamentos o arrepentimientos.
Volvemos al duelo en cuestión: Huracan-Gimnasia de Jujuy. Era mi primer partido de local, ojo. Mi debut tras la vuelta de España fue como visitante contra Boca, en la Bombonera.
En su platea y la primera vez en un bar solo, se asemejan en algo.
Mi niñez y mi inocencia gritando un gol ante River y Boca, ante la adversidad numérica. Despues me tocò transitar un camino por una secundaria donde los hinchas de Tigre y platense, eran locales. Sumado a que River y Boca, como suele pasar, tenian el gran porcentaje. Pero nada me hizo dudar. Mi carpeta ploteada con imágenes de Huracan y mi vestimenta quemera, eran moneda corriente. Al poco tiempo ya era “quemero”, para todos. Mi apodo me encantaba.
A eso iba, el hincha, al ver otro hincha, lo respeta. De eso se trata este deporte. De no pasar la delgada linea roja que divide la pasion de la violencia.
Huracan es Barrios pateando un penal. Desde Pedro que metia todos los domingos uno distinto hasta Lucas, que errò el mas importante y hoy defiende mis colores. Huracan es Gutierrez volando sin poder hacer nada y Couceiroo, o en su defecto Corbalan, yendo a buscar la pelota a la red con la fe de dar vuelta un resultado.
Huracan es Marcos Diaz tapando un penal tras otro. Huracan es Brindisi. Huracan es Pastore y sus lujos. Huracan es Banington. Huracan es Romero Gamarra y su sonrisa. Huracan es Houseman. Huracan es Mohamed y sus declaraciones.
Huracan es el Rolfi Montenegro. Huracan es el Pity Martinez tirando un caño. Huracan es Ardildes. Huracan es Morquio haciendo expulsar a Saviola. Huracan es Stabile. Huracan es Derlis Soto cagandole un campeonato a River. Huracan es Puch dandole una copa a Huracan. Y tambien amargandole un festejo a las gallinas .
Huracan es un apellido tras otro. Al menos lo es para mi. Huracan es lo mas importante de las cosas menos importante. Un escudo distinto a los demas. Un nombre de tragedia/catastrofe. Una mezcla de sabiondos y suicidas. Un abrir y cerrar de ojos. Un sufrir mas que disfrutar. Huracan es hermoso. Al menos es lo que me inspira ahora. Despues? Que importa el despues…mi vida es el ayer!!
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