Tras un mercado de pases que ilusionaba a todo el pueblo quemero llegó el segundo partido oficial del semestre. Atlético Tucuman en Salta. Los octavos de final, la llave accesible y el ingreso de dinero eran toda una tentación. Pero una semana atrás, el 1-0 a Victoriano Arenas en Temperley había dejado gusto a poco. A muy poco.
Por eso el 2-0 y la pobre imágen no deberían sorprender. El dominio fue casi total del equipo decano y las chances claras de gol se tiñeron de celeste y blanco en los 90 minutos. Poco y nada de los dirigidos por Alfaro. La ausencia de Chavez y el ingreso al once inicial de varios refuerzos que hicieron su presentación (Alderete, Rossi y Auzqui) se notaron a la legua. Sumado al flojo nivel de Damonte y Bogado en el medio y la ausencia de un jugador de buen pie (léase enganche) al lado de ellos fueron las mayores carencias de un equipo que parece estar en plena formación. Tanta plata invertida (después de Boca y Racing, Huracán es quien más desembolsó dinero) para terminar jugando con dos viejas apuestas del club como Briasco y Cordero arriba. Se jugó como un partido de verano olvidando que estaba en juego una competición importante. La Copa Argentina. Si, la que supimos ganar en 2014....la que perdimos sin pena no gloria en el 2018.

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